Me he animado a contar esta experiencia porque quiero resaltar que ha ocurrido algo nuevo, anteriormente ya expliqué que solo escribiría las experiencias que aportaran algo diferente, que sumaran. Ahora mismo tengo un sinfín de ideas en mi cabeza que tengo que organizar para que se entienda bien todo. Como las piezas de un puzle que falta organizar dentro del tablero para que se entienda todo el conjunto. Intentaré explicar unas cosas antes para después contar la experiencia y por último llegar a la conclusión y que se entienda todo.
Hace unas semanas estuve recuperando unos audios que estuvimos intercambiando yo y mi maravillosa amiga «médium», a la que ya dediqué un capitulo entero en mi libro puesto que ella fue la que me ayudo a conseguir entrar al astral por primera vez. En estos audios estaba relatada la experiencia que tuvimos juntos en el astral, cuando yo ya había conseguido entrar varias veces, y me contaba que estuvimos recorriendo nuestro barrio donde crecimos, volando y todo, estuvo muy bien pero yo, al despertar, no conseguí recordarlo y fue ella la que me lo tuvo que contar. La prueba fue que yo quería invitarles a cenar a ella y nuestras parejas y se lo dije durante la experiencia y cuando ella me hizo mención me quedé asombrado porque para mí fue la prueba de que esto había pasado de verdad, yo en realidad no le había dicho nada todavía, no había tenido oportunidad puesto que nos veíamos muy de tarde en tarde. Todo esto lo cuento porque ella me explicó que había una manera de volver a vernos de forma voluntaria. Yo lo llamo visualización porque se trataba de concentrarse mucho en un lugar e intentar recordarlo con todo lujo de detalles para que se hiciera real y aparecer allí.
Yo en aquel momento no le dí importancia porque conseguía entrar con cualquier metodo, se me estaba dando muy bien y lo pasé por alto, nunca llegué a probarlo y lo había olvidado.
Todo esto lo cuento porque viene al caso. Soy muy de leer y releer todos los libros que encuentro relacionados con el astral y, casualmente, hace poco terminé de releer un libro de William Buhlman que se titula «Aventuras fuera del cuerpo». Ya lo había leído hace 15 años, al principio de mis primeras experiencias. En este libro, el autor cuenta que cuando empezó a descubrir el astral mecanizó un sistema, que era el que mejor se le daba y con el que entraba al astral casi a voluntad. Contaba que se concentraba en el salón de su casa y conseguía aparecer en él. Curioso, ¿no?. Resulta que ese sistema es justo el que mi amiga me contaba que se podía hacer para aparecer en un lugar del astral a voluntad, ¿cómo podía ser que yo lo hubiera pasado por alto? Realmente yo he conseguido entrar al astral con muchos métodos: rodando hasta caer al suelo, haciendo la peonza, hundirme en la cama, levitar, salir de mi cuerpo trepando una cuerda, vibraciones, etc, etc.
Ahora que ya estamos en contexto voy a narrar mi experiencia, no sólo tiene que ver con haber conseguido entrar por el método de visualizar un lugar, hay algo más que explicaré después.
Me despierto de madrugada, serán las 5 o 5 y media, me despierto porque hay unos vecinos que no saben respetar el descanso del resto de la comunidad y dan voces a cualquier hora. Cuando vuelve el silencio aprovecho la ocasión, ya que estoy despierto, para empezar a meditar y ver si puedo llegar al estado intermedio entre vigilia y sueño. Recuerdo, por casualidad, la visualización. Lo intenté varias veces en anteriores ocasiones y no me ofrecieron ningún resultado positivo. Quizá esta vez sea la buena. Me concentro en la habitación donde pasé los últimos años de mi juventud, es la casa donde todavía vive mi madre y donde he pasado más de media vida. Primero estuve en otra habitación más pequeña pero cuando mis hermanas se fueron yendo de casa me mudé a su habitación que era más grande puesto que ellas eran cuatro durmiendo en literas en la misma habitación. Como comentaba, estoy viendo la pared frente a la cama. Es la pared que tiene la puerta de entrada, al lado, me concentro y veo un cuadro, lo estudio y me concentro muy mucho en él. Todavía no me he dado cuenta de que ya estoy allí, Miro el cuadro y veo en su centro un cuadrado blanco, brilla, poco a poco brilla más y más, se hace tan nítido que hay una explosión de luz y todo se vuelve blanco, comienzan las vibraciones. Ahí tengo mi clic y despierta mi conciencia, me acabo de dar cuenta que estoy ahí, en astral, desdoblado y listo para tener mi nueva experiencia. He de contar que cada vez que alguien entra al astral está eufórico, es mágico, te mueves con el pensamiento y lo ves todo como si realmente estuviera mirando con mis ojos. Me levanto con la alegría de un niño que va a vivir algo mágico. Me desplazo hacia la puerta y salgo de la habitación, viene un pequeño pasillo que tiene a la izquierda un baño, entro, lo miro todo, salgo y continúo hacia el salón. Recuerdo que en el libro que acabo de comentar, el autor también tiene una forma de conseguir más concentración y nitidez y es tan simple como pedirlo. Él grita «claridad» o «más claridad». Lo intento poner en práctica y grito «claridad» hasta en dos ocasiones pero no consigo el resultado que buscaba, a decir verdad, sólo he notado un cambio en mi percepción mínimo. Lo veo todo como cuando te levantas por la noche al servicio y no quieres despertar a tu mujer y vas casi a oscuras. Aprovecho para comentar que la primera vez que quise volar o levitar y atravesar el techo de mi casa para pasar a la casa del vecino de arriba, también me costó dos intentos. Si no lo haces convencido no pasa, cuando me autosugestiné de que podía hacerlo porque así lo habían explicado otros lo logré. Conseguí pasar a través del techo y sentí algo muy brumoso, como si atravesara un merengue muy espeso. Salgo del pasillo y entro en el salón, observo todo y veo la distribución de sofás y demás mobiliario y no están como están hoy en día. Se encuentran en otras paredes como estuvieron hace muchos años, cuando todavía éramos pequeños, busco a mi madre, no sé muy bien porqué pero creo que como es su casa va a estar ahí. No la veo y empiezo a dudar sobre qué más hacer. Error que conozco muy bien… si dudas vuelves al cuerpo, no puedes estar en el astral sin saber qué hacer, siempre tiene que haber una intención o, con total seguridad, vuelves al cuerpo. La experiencia en sí ha sido corta y un poco decepcionante pero lo que ha sucedido es muy importante para mí, se han dado dos matices que necesitan de explicarse, el que más ha aprendido de esta experiencia soy yo. Hacer incapié en que esta experiencia la escribo pasadas varias horas y cualquiera que se esfuerza en recordar un sueño sabe que a cada rato que pasa se han evaporado de la mente un montón de detalles, hay que escribir un sueño lo antes posible o irá desapareciendo irremediablemente.
En primer lugar he conseguido entrar al astral con un método nuevo, eso en sí ya es para mí algo muy positivo y me abre un nuevo abanico de posibilidades. La forma ha sido exacta a cuando consigo entrar al astral en mi casa, me concentro y cuando doy por hecho que es el momento, me levanto de la cama y salgo de mi cuerpo. Por eso sé que es un desdoblamiento en toda regla, no es un sueño lúcido. En segundo lugar y mucho más importante, he entrado al astral desde una ubicación diferente de mi hogar, esto que parece no tener importancia la tiene y muchísimo. Hasta ahora yo había estado convencido deque había una pared infranqueable entre sueño lúcido y desdoblamiento astral o viaje astral. Cuando empecé a tener estas experiencias yo le preguntaba a mi amiga médium qué diferencia creía ella que había entre sueño lúcido y viaje astral y ella no sabía muy bien qué decirme, comentaba que era lo mismo o al menos se daba en el mismo medio, el astral. A mí no me convencía esa respuesta y me parecía muy vaga y dispersa, ahora veo con mayor claridad que ella tenía razón y yo estaba equivocado. En el libro de «Aventuras fuera del cuerpo» William Buhlman también habla de aparecer en sitios donde se ha concentrado por aparecer y más importante, él pide ir a su interior y llega a planos más espirituales y profundos, acepta que su subconsciente o su alma, no sabría cómo definirlo, quiere enseñarle alguna lección. Se pregunta constantemente qué significa lo que ve y los sitios a los que va y siempre aprende algo nuevo. Yo siempre dí por hecho que salir en astral en mi habitación era real y a todo lo demás lo llamé sueños lúcidos, como si yo inventara los escenarios. No sabría decir cuántas veces tuve éstos sueños lúcidos en casa de mi madre o en escenarios reales pero lejos de mi casa. Ésta nueva experiencia me ha enseñado algo que he tardado en aprender 15 años o más, por eso me parece tan importante, resulta que pensé que estaba teniendo muchísimos sueños lúcidos y prácticamente nada de viajes astrales y resulta que he necesitado recuperar audios de conversaciones muy antiguos y he tenido que releer este libro para entender que estaba teniendo viajes astrales en cantidad. Yo, sólo por el mero hecho de pensar que era un sueño lúcido, ya me decepcionaba y lo aprovechaba sólo para mi disfrute. Volaba, saltaba, me imaginaba en escenarios donde todo era belleza, etc. Desaprovechando todo el potencial de la experiencia por pensar que era de esa serie que yo llamo «B». Si hubiera sido consciente de que eran viajes astrales, hubiera aprendido más de cada uno, soy muy curioso, muchísimo, y necesito saber más siempre. El astral me enganchó desde mi primera vez, la libertad extrema y mi cuerpo sin peso levitando en medio de mi habitación fué un shock que necesité repetir. Quedé enganchado emocionalmente a éstas experiencias y estuve años intentándolo cada noche casi a diario. Las experiencias se daban cada 3 meses o así, lo digo para que se entienda el esfuerzo tan grande que hay que aportar para la recompensa tan pequeña, o mejor dicho, tan corta comparada con el tiempo que pasa entre cada una que se consigue. Por último diré, para quien lea éstas líneas, que también han habido ocasiones en las que he estado tan sintonizado con mis intentos que he entrado al astral en 4 ó 5 ocasiones en la misma noche. Salía, me concentraba de nuevo y ya estaba ahí. En mi libro, lógicamente, cuento mucho más. Incluso cuando me despertaba y empezaba a repetir en mi mente, estoy soñando… estoy soñando… estoy soñando, y de repente me despertaba dentro de mi sueño diciéndome a mí mismo «estoy soñando», éso lo hacía automáticamente en lúcido y ya podía manejarme a mi antojo por él.
No puedo aportar mucho más, espero que la próxima vez que escriba otra experiencia sea más pronto que tarde y haya aprendido algo más en ésta búsqueda de la verdad.
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